Estamos en la Semana Mundial de la Lactancia #worldbreastfeedingweek y cómo no, el post de esta semana está enfocado en este tema. En concreto he querido transmitiros los básicos acerca de cómo comer en la lactancia. A mí me habría gustado tener esta información a mano cuando empecé a dar el pecho a mi hijo, así que espero que os venga bien. Ahí va 😉

 

¡Genial! Estás dando el pecho a tu bebé y es lo más bonito del mundo, ¿verdad? Es posible que te preocupe no tener bastante leche, que no “sea buena”, que tu bebé no engorde lo suficiente… Pero no temas, casi seguro que todo va a ir bien porque la lactancia es más fuerte de lo que te puedes imaginar. Si no, la especie humana no habría llegado hasta aquí, ten en cuenta que la leche artificial es muy reciente 😉

Además, a lo mejor estás pensando qué deberías hacer contigo, con tu dieta y con tu “figura”, ya que lo más normal es haber ganado unos kilos durante el embarazo. Pues ahora vas a ver lo fácil que es cuidarse un poquito en esta etapa, ¡y que esos kilitos de más te van a venir hasta bien! Ya lo verás, te lo explico.

Pero antes un inciso… La enorme mayoría de las mujeres podemos dar el pecho. Ten por seguro que por muy mal que comas, es mejor que la leche artificial. Hay muchísimos estudios que asocian la leche de fórmula con consecuencias negativas sobre la salud del bebé a corto y largo plazo.

 

Consejos básicos

Lo primero, ¿has cambiado de hábitos durante el embarazo? ¿Comías mejor, más sano y te cuidabas más en general? Sigue haciéndolo. La dieta del embarazo es prácticamente la misma que hace falta en la lactancia, por lo que este sería el primer consejo a seguir.

Bebe toda el agua que te indique tu sed. Y no abuses de los zumos o la cerveza sin alcohol, no aumentan la producción de leche y tienen calorías “vacías”.

Requerimientos energéticos durante la lactancia

En este documento de la OMS encontramos que la mujer lactante necesita un aporte adicional de 505 kcal/día durante los primeros 6 meses tras el parto, y 460 kcal/día a continuación, cuando el bebé también come otros alimentos. En infografía siguiente te muestro de dónde vienen estos números.

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Teniendo en cuenta lo que toma el bebé (de media, claro), y lo que cuesta producirlo a la madre, se llega a la cifra de 675 kcal/día extra que son las necesarias para producir la leche durante los primeros 6 meses. PERO, la grasa que con tanto amor hemos acumulado durante el embarazo también la tenemos disponible, por lo que se ha calculado que nos ahorramos ingerir 170 kcal/día (a no ser que no haya habido incremento de peso adecuado en el embarazo, ¡entonces no nos lo ahorramos!). Así llegamos a 505 kcal/día. Y una vez el niño comienza a comer otros alimentos, o si hay lactancia mixta, las necesidades bajan un poco, necesitamos 460 kcal/día extra.

¿Y ahora qué haces tú con tanto número? Pues no te agobies para nada, tus mecanismos de hambre y saciedad seguro que funcionan a las mil maravillas, así que confía en ellos y hazle caso a tu cuerpo. Esto solo es información para que te hagas una idea, de que no hay que comer ni por 2 ni por 3 (las necesidades de una mujer pueden ir desde unas 1200 a 2500 kcal/día según su nivel de actividad física).

Por tanto, puede que comiendo un poco más en cada comida (raciones ligeramente más grandes) y algún tentempié a media mañana y por la tarde, estés haciendo más que suficiente.

Suplementos nutricionales

En general, existen muy pocos estudios de suplementos en la lactancia, ya que la mayoría se centran en el embarazo. No obstante, se suele extrapolar lo que se aplica al embarazo, a la lactancia. Y esto no siempre es necesario.

Dejemos claro que una dieta saludable y equilibrada es la mejor manera de tomar todas las vitaminas y nutrientes que necesitamos. Y dicho esto, ¿hay algún suplemento que sería realmente necesario?

  • El yodo es prácticamente el único que podría tomarse en suplementos de 200 μg/día, aunque una dieta que incluyera lácteos y sal yodada podría cubrir las necesidades (Azizi y Smyth. Clinical Endocrinology, 2009). De hecho un estudio en mujeres sanas que comían bien dice que los suplementos de yodo no afectan a los niveles en leche materna (Chierici y cols. Acta Paediatrica, 1999).
  • Por otro lado, se habla de los omega 3 (DHA, etc). En este caso, los beneficios para el bebé no están del todo demostrados de modo que sea necesaria su suplementación, aunque en un estudio se vio que pueden ayudar a madurar su sistema inmunitario (Lauritzen y cols. Lipids, 2005). Ya que los ácidos grasos se almacenan en el tejido adiposo, cuando la mujer da el pecho después de su primer embarazo, tiene reservas que se han ido acumulando a lo largo de toda su vida y en el embarazo. No obstante, en segundos y siguientes embarazos, la mujer puede no tener reservas de grasa suficientes (agotadas en la primera lactancia) y le puede venir bien tomar un suplemento de omega 3, más bien para ella, claro. Aunque siempre es mejor tomar 3 raciones de pescado a la semana para conseguir los niveles adecuados. Así como entre embarazos, para intentar reponer las reservas de estos compuestos. Así que recuerda, si comes pescado no hace falta que tomes suplementos.

Alimentos (y otros productos) que debes evitar o limitar

  • No debes tomar alcohol.
  • No bebas más de dos tazas de café, y no fumes, pues la nicotina pasa a la leche.
  • En cuanto al pescado, según la EFSA (European Food Safety Authority) no es necesario evitar el más peligroso por su contaminación por mercurio (atún rojo, cazón, lucio, pez espada), aunque sí moderar el consumo de pescado (en general) a un máximo de 4 veces a la semana.
  • Si el bebé es alérgico a algún alimento, este no debería ser ingerido por la madre, para prevenir posibles reacciones.
  • En cuanto a los medicamentos, la mayoría de los que son de consumo más habitual, no pasan a la leche materna en cantidades preocupantes. Pero siempre antes de tomar cualquier medicamento, consulta su posible paso a la leche y el grado de riesgo que supone en la web e-lactancia.
  • Consulta también la web e-lactancia para informarte sobre extractos o infusiones de hierbas y remedios naturales. Un gran número de estos productos presentan riesgos para la madre y el bebé. Algunos ejemplos son: albahaca, hinojo, poleo menta, regaliz, salvia, eucalipto, anís estrellado… de uso bastante común o al menos no percibidos como sustancias con riesgo, cuando sí que lo tienen.

 

Así que estos son los datos… Espero que te sientas más informada en cuanto a las recomendaciones nutricionales en la lactancia, y que te cuides mucho, aunque ahora toda tu atención esté volcada sobre tu bebé :)

 

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