A veces me preguntan si doy productos infantiles a mis hijos. Y no es una mala pregunta, oye. Así que he visto necesario aportar mi punto de vista en este asunto. Ya sabes que me gusta ser 100% objetiva y científica en mis posts, pero también me gusta que transmitan en cierto modo la visión de la madre que soy.

Probablemente, ya conoces mi opinión sobre los productos infantiles. No suelo utilizarlos porque simplemente me es más fácil darles a mis hijos la misma comida que comemos los demás en casa. Por ese mismo motivo, el de la facilidad, a veces se complica la cosa, y simplemente no llegamos. Esas veces, que me ocurren a mí, a ti y a todos los padres (si alguno no tiene estos contratiempos, que nos diga su secreto), me gusta contar con productos adecuados.

El caso es que, cuando necesito este tipo de productos, me cuesta encontrar algo que me convenza, ¿sabes? Unos tienen sal, otros saben raro, otros tienen muchos conservantes, otros azúcar, etc. Hasta que un día vi los productos Hipp Biológico, ellos dicen: Dónde tu no llegas, estamos nosotros. Eso me gusta. Pero me gusta bastante más el hecho de que son muy respetuosos con la alimentación infantil, y que someten sus productos a numerosos controles de calidad. Es posible que el origen alemán de la empresa tenga que ver, pero está claro que estos detalles se notan de cara a la percepción de padres y madres como nosotros.

Como seguro que también te pasa, te cuento cómo nos ha sacado a nosotros de algún lío últimamente:

– Dicen estos que si quedamos a dar una vuelta esta tarde.

– Pero, no tenemos nada preparado para llevarles al peque…

– Bueno, ya le pediremos algo por ahí.

Seguro que te suena. Y, ¿qué acaba ocurriendo? O bien come croquetas o tortilla de patatas (en el mejor de los casos), o solo pan, o solo carne, quesos, etc. Evidentemente, según la edad habría que matizar distintos aspectos. Pero si se trata de bebés, es otra historia. Lo mejor sería que no tomaran sal, y que los alimentos estuviesen en perfecto estado para evitar intoxicaciones, claro está.

Nosotros en casa tenemos Hipp, para estas situaciones de última hora. Justo el otro día salimos a hacer la compra y era un poco tarde, así que sospeché que a la peque le iba a dar hambre antes de volver. Cogí un tarrito Hipp y me fui bastante más segura. ¿Qué pasó al final? Lo que yo pensaba, la peque hambrienta, mirando estirada desde la mesa cómo el hombre de la cafetería del mercado me calentaba su comida. Ese día me quedé más tranquila, porque las opciones que había en el bar no eran ni remotamente adecuadas para ella. Concretamente, el tarrito que llevábamos era uno de pasta con tomate y mozzarella. Debo admitir que me sorprendió comprobar que existía esta opción, sin carne ni pescado en el menú (que no sean frutas, etc, claro), además de sin sal ni glutamato, por supuesto. Por tanto, estos tarritos son aptos para vegetarianos, lo cual es al menos novedoso en estos tiempos.

Además, una cosa que me gustó mucho descubrir, y que ya pensaba hace tiempo que era necesario, es que hay menús Hipp con trocitos, para favorecer la masticación. En serio, he pensado esto hasta la saciedad, ¿por qué no hacen potitos con tropezones? Pues bien, ¡ya hay! Estos están recomendados desde los 12 meses porque llevan un pelín de sal, no obstante la cantidad es muy pequeña, y creo que mejora el sabor. En mi caso, si compramos estos, intento apartar la mitad en casa para no llevarme todo, porque la peque come más bien poco y no se lo acaba ni de lejos.

En cuanto a postres, frutas, etc. en casa no les sacamos tanto partido, porque estos niños son muy fruteros y eso es fácil de llevar encima. Pero hemos probado los tarritos de frutas trituradas, y los encontramos muy ricos. A veces los hemos comido a la vez con un yogur, para una merienda el día que tocaba ir a comprar porque no nos queda fruta ni nada en la nevera. Lo bueno de estos es que es solo fruta triturada, y se notan los sabores de todas las frutas.

Y para acabar, te cuento que Hipp hace gusanitos sin sal. ¡Como lo oyes! No soy fan de los snacks, ni de los gusanitos, patatas, etc. Pero cuando hay cumpleaños o fiestas a veces es difícil evitarlos. Por fin tenemos la opción de que, si no se pueden evitar, sean lo más sanos posible. Sobre todo si los comen bebes y niños muy pequeños, aunque creo que todos podríamos aplicarnos y pasarnos a lo saludable. Son justo lo que pediría a unos gusanitos para bebés, que no tengan sal ni productos indeseados.

La existencia de estos productos no va a cambiar el hecho de que evite los productos infantiles, postres y snacks en la vida de mis hijos, pero creo que son un ejemplo de que estos alimentos se pueden reformular en beneficio de su calidad.

¿En casa usáis este tipo de productos? ¿Qué buscas tú para estar convencid@ de que le das lo mejor a tu bebé? Cuéntame :)

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