¿Tu hijo usa biberón? Es algo muy habitual que los bebés usen el biberón, tanto para la leche (los que la toman artificial), como para el agua.

Pero, ¿cuándo deben decir adiós a su compañero el “bibi”?

 

Cuándo dejar el biberón

La AAP (Academia Americana de Pediatría) recomienda dejar el biberón a los 18 meses o antes. Desde los 6 meses el bebé puede empezar a aprender a beber de un vaso, y a partir de los 12 meses debería beber cualquier cosa que no fuera la leche materna en vaso. Si el bebé toma leche artificial, a partir de los 12 meses se puede introducir la leche de vaca, y esta transición se puede unir a la de beber en taza.

Para animarle, explícale que ya va siendo mayor, y puede beber en taza como papá y mamá. Comienza con muy poco líquido, para que vaya aprendiendo a beber poco a poco.

Una vez que el bebé comience a beber en taza (puede tardar varias semanas), ve eliminando las tomas de una en una por ejemplo cada semana, pero sin prisa. Puedes comenzar con las del día como por ejemplo la del desayuno, y acabar con la de la noche. Para esta toma, una sugerencia consiste en darle el vaso de leche durante la cena, y después hacer el resto del ritual de irse a la cama (baño, lavar los dientes, contar un cuento, etc.).

Truco: Si tu bebé sigue echando de menos el biberón, lo puedes dejar a su alcance a la vez que tiene el vaso, pero diluyendo la leche con agua. Cada varios días, añade más agua, hasta que al final sea un biberón de agua. Seguro que pierde el interés poco a poco.

También puede ser que eche de menos el efecto apaciguador del biberón, por tanto tenéis que estar atentos para darle los mimos y las atenciones que necesite.

 

Niño despidiendo a su biberón en el tren con destino "Bebés menores de 18 meses".

Niño despidiendo a su biberón en el tren con destino “Bebés menores de 18 meses”.

 

Inconvenientes del uso prolongado del biberón

 

 Sobrepeso

En cuanto al uso durante el primer año, en este estudio se observó que los niños que tomaban biberón, ganaban más peso en el primer año que los alimentados con leche materna. Este resultado se interpreta con facilidad, ya que los bebés alimentados con biberón lo toman siguiendo un horario más o menos regular (al menos más que los que toman leche materna) y en las cantidades que deciden los padres (aunque por supuesto podrían no quererlo todo). Por tanto, esto conlleva que sean los padres los que dirijan el patrón de ingesta, y no el niño, pudiendo derivar en una sobrealimentación del pequeño. En este post no voy a entrar en los efectos de la leche artificial respecto a la leche materna, pero si te interesa, léete el post que escribí sobre las ventajas de la leche materna aquí.

En el caso del efecto sobre el peso más allá del primer año, hay diversidad de resultados. En un estudio no se observaron diferencias en el peso a los 3-5 años de edad entre los niños alimentados con lactancia materna o con biberón. Sin embargo, en otro estudio realizado en EE.UU. sí se observó que los niños que tomaban biberón de forma prolongada, tenían más riesgo de obesidad a los 5 años y medio. De hecho, el estudio más exhaustivo fue uno realizado con 3027 niños entre 3 y 5 años, que reveló que cada mes de uso del biberón se asociaba con un incremento del 3% de riesgo de tener mayor peso. Por tanto, la recomendación es que se deje el biberón en el momento oportuno, con el fin de prevenir posibles problemas de obesidad infantil.

 

Percepción de la saciedad y obesidad

Lo que está mucho más claro, es el impacto que tiene el biberón sobre la percepción de saciedad del niño. Los bebés que utilizan biberón tienen más probabilidades de detectar peor su saciedad más adelante en la infancia (Di Santis y cols, Int J Behav Nutr Phys Act, 2011), lo que está directamente relacionado con una mayor ingesta y riesgo de sobrepeso y obesidad.

Además, la asociación entre la toma del biberón a partir del año y medio aproximadamente con la obesidad, también se puede deber a un exceso de ingesta de leche, puesto que a esa edad la mayoría de los niños comen prácticamente de todo. Por tanto, los que siguen tomando biberón, es posible que lo hagan por costumbre y no perciban tan bien las señales de saciedad del organismo. Para evitar este problema, además de sustituir el biberón por un vaso, a partir del año, hay que tener en cuenta que la leche será un alimento más, que no debe consumirse en cantidad superior a 500 ml (2 vasos) al día.

 

Problemas dentales y respiratorios

En el caso de las tomas nocturnas (durante la noche), se ha visto en muchos estudios que se asocian a mayor riesgo de caries en la infancia (Olatosi y cols. Niger J Clin Pract. 2015). Además, su uso prolongado más allá de los 18 meses, se asocia con problemas de oclusión dental de distinta índole en varios estudios (Narbutytė y cols, Stomatologija, 2013Chen y cols, BMC Pediatr., 2015).

Por otro lado, se ha observado en varios estudios la relación de las tomas nocturnas con síntomas respiratorios crónicos (Kim y cols, Asia Pac Allergy, 2011) como asma y pitos respiratorios. El desencadenante sería una irritación de la tráquea provocada por micro-aspiraciones y reflujo gastroesofágico.

 

dejar el biberon selfie

Selfie del biberón en su viaje de mochilero por Europa.

 

Por qué se nos va de las manos a veces

Si el bebé, por cualquier motivo, toma biberón en vez de leche materna antes o cuando se inicia la alimentación complementaria, lo normal es que lo siga tomando varios meses más, porque aún es un lactante. Y a la vez, en la mayoría de los casos, la alimentación complementaria consistirá en papillas y purés que el bebé tomará (en general) bien en una buena cantidad.

No obstante, cuando el niño crece, pasará de comer purés a comer los alimentos en trocitos, y lo más normal es que coma menos, y en todo caso, más lento que con los purés. Por este motivo, es fácil que los padres os sintáis tentados a seguir con el biberón, ya que os da la tranquilidad de que ha comido “algo”. El problema es que poco a poco, el niño comerá más y puede que el uso del biberón se prolongue más del tiempo debido.

Por tanto, la dificultad (que no lo es tanto) está en fiarse de la capacidad de regulación de ingesta del niño, a la vez que nos fijamos en la mejora de su psicomotricidad para poder pasar del biberón al vaso.

Es muy típico que niños que toman biberón también den un sorbito a los vasos de los papás cuando quieren probar algo. Ahí tenemos la señal! Ya no lo necesitan 😉

 

Biberón con cereales, NO

Por último, no puedo terminar este post sin tocar el tema de la toma del biberón con cereales. Hay que interiorizarlo cuanto antes, no se debe de preparar el biberón con cereales. A pesar de que muchos padres lo prueban para alargar el sueño de sus hijos, según el estudio por Macknin y cols. (Am J Dis Child. 1989), el biberón con cereales no sirve para que los niños duerman más horas. En cambio, si sirve para favorecer un exceso de peso, por lo que no se debe añadir ningún otro alimento a la leche del biberón.

Los cereales, si quieres dárselos (ojo con la cantidad de azúcar que pueden llevar), puedes hacerlo en forma de papilla con la cuchara, o en bolitas para que los coma él solo. Desde el principio, sin problemas. Y si ya se los das en biberón, elimina esta costumbre (por ejemplo echando una cucharada menos de cereales cada 3 días), y ofrécele pan, pasta, etc por el día, hasta que tome el biberón solo de leche. Luego ya puedes decidir si seguir con el biberón en función de la edad del bebé.

 

Dibujos realizados por Ismael Guenoun. ¿A que es un artista? ¡Gracias por tu colaboración, amigo!

 

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