¿Tu bebé quiere coger tu comida? ¿Abre la boca cuando te ve comer? Si tiene 6 meses probablemente esté preparado (se sienta, no escupe la comida y tiene interés), y por tanto ha llegado el momento de empezar con la alimentación complementaria. Seguro que ya te lo ha explicado tu pediatra. Pero nunca viene mal un poco más de información. Y cuando hayas leído todo lo que hay que saber al respecto, harás lo que puedas, porque este tema tiene tantas variantes como niños hay en el mundo 😉

Lo básico

Según la OMS, la alimentación complementaria es aquella que se suma a la leche materna o artificial cuando esta deja de ser suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante. En el caso de la lactancia materna exclusiva, la transición hasta la alimentación normal del resto de la familia suele abarcar desde los 6 a los 18-24 meses de edad. Es decir, comenzarás a ofrecerle a tu bebé comida distinta a la leche materna a los 6 meses y comerá como el resto de la familia hacia los 18-24 meses. Continuando la lactancia materna según queráis tú y tu bebé, ya que no hay límite recomendado para abandonarla.

La introducción de los alimentos ha de ser adecuada en cuanto a variedad, cantidad, frecuencia y consistencia, para garantizar que se cubren las necesidades nutricionales del bebé, sin abandonar la lactancia materna, que sigue siendo el alimento principal por su idoneidad para el bebé.

¿Está preparado tu bebé?

El inicio de la alimentación complementaria tendrá lugar alrededor de los 6 meses, empezando por una vez al día hasta llegar a 2 o 3 veces al día. A la vez se mantendrá la lactancia tal y como se venía haciendo, a demanda, ya sea con leche materna o artificial. Sólo se debería empezar antes de los 6 meses en casos de ganancia de peso inadecuada a pesar de mamar correctamente, o si el bebé parece realmente preparado por su desarrollo psicomotor.

Las pistas que vas a reconocer para saber que tu bebé está listo, son las siguientes:

  • A los 6 meses, los bebés se sujetan derechos en el regazo o en una trona.
  • Controlan mejor la lengua, pueden hacer movimientos de masticación y han perdido el reflejo de extrusión.
  • Tienen el instinto de agarrar todo con las manos y llevárselo a la boca.

Estas características hacen que sea el momento de iniciar la alimentación complementaria. Y en concreto, son algunas de las razones por las que ciertas familias elegimos el método baby led weaning o aprender a comer sólo.

Qué, cuándo y cómo

Las características de los alimentos a introducir serán las siguientes:

  • Ricos en energía y nutrientes
  • Limpios y seguros
  • Fáciles de preparar según lo que coma la familia
  • Si puede ser, disponibles y asequibles

Se pueden ofrecer los alimentos enteros en trozos apropiados para el estado de desarrollo del bebé, o con cuchara, pero nunca con biberón.

Es importante ofrecer los alimentos después de que el bebé haya mamado o tomado el biberón. Recuerda que tan solo está empezando a conocer la comida, aún no sabe que le alimentará y le quitará el hambre. Por eso, si le damos la comida cuando tienen mucha hambre, puede que estén demasiado ansiosos y sufran. En vez de eso, es mejor que no tengan tanta hambre, y que estén tranquilos apreciando sabores y texturas. En poco tiempo entenderán que la comida también les quita el hambre, dejarán de mamar tanto, y comerán cada vez más, hasta saltarse alguna toma. Además, la leche materna es aún su alimento ideal.

Y a cuento de esto viene lo siguiente, y lo más importante, y que también te ha dicho tu pediatra, estoy segura. Nunca hay que obligar a un bebé (ni a un niño, ni a nadie!) a comer. Por tanto, si ha mamado, y tu has preparado su comida con mucho cariño, y se la das y no la quiere… pues la guardas o te la comes tu… porque no vas a ganar nada obligándole. Bueno, si, a lo mejor consigues limpiar lo que tire o vomite (igg), o que gane unos gramos extra que no necesitaba… A cuento de esto os podéis leer “Mi niño no me come” de Carlos González, o “Se me hace bola” de Julio Basulto.

En qué orden

En cuanto al orden de introducción de los alimentos, los últimos estudios ya han demostrado que no afecta al riesgo de alergias. A partir de los 6 meses, se pueden ofrecer todos los tipos de alimentos con la excepción de miel, acelgas, espinacas y algunas infusiones, que se dejan hasta el año de edad, y los lácteos de leche de vaca que se dejan hasta los 10-12 meses aproximadamente. Ofreceremos los alimentos de manera progresiva para comprobar que no le sientan mal al bebé (1 al día es suficiente). Es decir, puedes dar pollo el primer día, verdura el segundo, fruta el tercero, legumbres el cuarto… como surja, como quieras, según la comida que toque ese día… no hay reglas!

Para quien quiera un esquema (nos encantan los esquemas, jeje), en este post más reciente os doy uno con las recomendaciones más oficiales, por así decirlo. Pero por ahora para el tema que nos ocupa vamos a asumir la recomendación más tradicional, de empezar con frutas y verduras para el ejemplo que voy a poneros. En el libro para padres redactado por el estudio Habeat proponen el siguiente orden para empezar con la alimentación complementaria. A mí me parece muy fácil de seguir, así que espero que os sirva de inspiración SOLO si estáis agobiados con el tema:

orden verduras

Los números indican el día, y por supuesto, podemos cambiar los alimentos que aparecen por otros, pero el método consiste en ofrecer 15 días, 5 verduras distintas, una cada día, y luego intercalar frutas. Estas se pueden ofrecer tanto enteras, como en puré. Cuando ya vaya comiendo un poco de estos alimentos, se pueden introducir a la vez, o a continuación de estos 20 días, carne, pescado, huevo y legumbres poco a poco.

Según algunos estudios, para favorecer la aceptación de todos los tipos de comidas, estas deberían ser variadas. Está demostrado que una alta variedad y rotación de frutas y verduras, puede favorecer su aceptación a corto plazo (Fildes y cols. Br J Nutr, 2015). Por tanto puede ser una buena idea el ofrecer cada día una fruta diferente durante un par de semanas.

En general, se puede asumir que pronto tomarán frutas, verduras y carne. Y luego, legumbres, huevo poco a poco, pescado, etc. Si se hacen comidas y cenas variadas, siempre incluyendo fruta, se aumentan las probabilidades de cubrir todos los requerimientos nutricionales, sobre todo el del hierro, asumiendo que la lactancia continúa. Si existe preocupación al respecto del hierro, consulta con el pediatra por si es necesario algún suplemento. En este post sobre el método BLISS y en este otro sobre el hierro también toco ese tema.

Cuando sean más expertos…

A partir de los 8 o 9 meses, se le pueden dar alimentos 3 o 4 veces al día, si puedes en familia.

Además, ya se puede incluir alguna comida entre horas, que puede consistir en:

  • Plátano, aguacate, mango, u otras frutas
  • Yogur, leche, postres de leche
  • Pan con aceite de oliva
  • Y NO en galletas, zumos, chucherías, chocolate…

Desde el primer año el bebé ya puede hacer 5 comidas diarias, incluyendo comidas principales y entre horas, además de la lactancia materna si es posible y si la mamá y el bebé queréis.

Lo mejor es que el bebé comparta la mesa con el resto de la familia durante las comidas siempre que sea posible, para favorecer su integración en el hábito de comer todos juntos. Así aprenderá antes a utilizar los cubiertos y el vaso, ya que verá que todos los utilizan y querrá imitarlos.

Lo que NO debes ofrecerle

Estos consejos son aplicables siempre, pero mínimo hasta los 2 años. No deben tomar:

  • Frutos secos enteros o comidas de corte circular (salchichas, uvas enteras, aceitunas enteras…)
  • Snacks como patatas fritas de bolsa y similares
  • Azúcar y productos azucarados (cereales, yogures…)
  • Dulces (galletas, tartas, etc), gominolas, etc
  • Bebidas azucaradas
  • Zumos naturales o de bote, como mucho medio vaso al día por su elevado contenido en azúcar, no equivalen a la fruta ni de lejos 😉

Para conseguir este objetivo, que puede parecer muy difícil, lo más fácil es no tener en casa nada de esto. Si no estáis seguros de qué alimentos son los que digo, haced como dijeron Julio Basulto y Juan Revenga en una entrevista que escuché el otro día, “si no lo puedes comprar en el mercado – el de toda la vida, si -, es que no debes tenerlo en casa”.

 

Y ahora, ¡a disfrutar viendo a tu bebé poniendo caras de asombro con la comida! 😀

 

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